catafalco-monumentoDesde una capa pluvial barroca hasta una moneda acuñada durante el reinado de Alfonso II pasando por un catafalco del XVIII o una partitura del XVI. Bienes materiales que tienen un gran valor pero que seguirían llenos de polvo y despedazados de no ser por los Cursos Superiores de Restauración que cada año organiza la Fundación Santa María de Albarracín en colaboración con el Instituto Aragonés de Empleo.

En 2015 fueron 70 los alumnos que participaron en unas sesiones formativas para las que suele haber lista de espera. El motivo es que se centran en temas que en el aula apenas se tocan y lo hacen desde una perspectiva eminentemente práctica y con bienes originales este año se ha intervenido en 61 piezas algo difícil de encontrar en otros lugares del territorio nacional.

Todos los participantes en las clases son titulados en restauración a los que su paso por Albarracín les sirve como especialización. El prestigio que han alcanzado estos cursos, en los que se han formado 1.300 restauradores e un total de 18 ediciones, es tal que todos quieren tener al menos uno en su currículo. Y es que, como explica Antonio Jiménez, ha servido de pasaporte para obtener un empleo a la hora de recuperar bienes tan emblemáticos como la Alhambra de Granada o el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago.

Las piezas

Entre las 61 piezas en las que se ha intervenido este año destaca un catafalco o monumento funerario de finales del siglo XVIII que fue hallado por sorpresa en un almacén de la Catedral . Tiene gran interés porque se trata de una representación artística popular que se empleaba para conmemorar la muerte de personajes ilustres pero que por su carácter temporal solía desecharse tras ser utilizado.

Los elementos más antiguos de los recuperados son los metálicos, entre los que hay dos monedas de los reinados de Alfonso I y Alfonso II y una cucharilla de uso doméstico y una despabiladera utensilio para apagar las velas que corresponden al Albarracín musulmán de entre los siglos XI y XIII. Sin embargo, una de las piezas clave que se han abordado en este curso es la puerta de la iglesia auditorio de Santa María, según manifestó Antonio Jiménez.

Otro de los elementos más valiosos fue un conjunto de partituras que se encontraban en muy mal estado de conservación y con numerosas pérdidas. Se trata de partituras que integraban cantorales y motetes y que en buena parte se perdieron porque durante la Guerra Civil fueron utilizadas como papel higiénico por los que se refugiaron en la Catedral. Las que se salvaron han sido este año abordadas por participantes en el curso de restauración de documentos.

Pese a que ya se han recuperado 1.350 piezas, el gerente de la Fundación Santa María comenta que hay materia prima para años puesto que hay muchos bienes en Albarracín, por toda la Sierra y también a lo largo y ancho de la provincia.

Por las aulas de Albarracín ya han pasado piezas religiosas procedentes de parroquias cercanas, como las capas pluviales y dalmáticas barrocas de Orihuela del Tremedal que se han terminado este año , los libros documentales de Gea de Albarracín o el Viacrucis de Rodenas.

La mayor parte de estos materiales están ahora expuestos y de hecho suponen el grueso del contenido que hay en los museos de Albarracín. Así, el 90% de los bienes que se exhiben tanto en el Diocesano como en el Museo de Albarracín han pasado por las manos de los expertos que participan en los cursos.

Diario de Teruel.